o de cómo Francisca se decide a no vivir en blanco y negro
lunes, 28 de junio de 2010
Y de las metáforas, de la gente feliz, de mí.
A estas alturas es un poco ridículo que esté huyedo hasta de la música.
Creo que desde un principio le hice el quite, traté de no pensar, moverme -para cualquier lado, menos para adelante- y resulta que sigo igual de mensa que siempre.
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