o de cómo Francisca se decide a no vivir en blanco y negro
sábado, 3 de julio de 2010
Y ahora te mueres por volver, y ya no sabes dónde estás
Parece que una vez creí en todo, ciegamente. Podría decirse que hasta creí que yo era capaz de lograr todo, sin importar qué fuera lo que se pusiera mi camino.
A ratos lo hago ahora, se me olvida tanto.
Pienso que quizás si soy un poco como esas niñas sufridas y clichés. Todo parte porque no es… Porque no era como antes y odio que todo gire en torno a eso. No a ti, si no a mi incapacidad.
No tengo miedo de decirlo, puede que jamás te enteres y creo que por eso lo escribo deliberadamente: Te amo.
No me importa que tú no. Tengo la esperanza de que algún día se me pase, porque no puedo estar esperando por siempre, no puedo seguir creyendo que vas a aparecer, que vas a imitar de nuevo mi voz solo para burlarte, que todos esos planes que tenía/mos se concreten. No puedo, seriamente, ya no lo resisto. De pronto me miro y me doy cuenta de que vivo de sobras, de ficción, de cosas que ya pasaron...
Y que me muero... Por tenerlas un ratito.
Yo dije que no estás en mi vocabulario entradas atrás, y es verdad, porque no digo tu nombre. Porque a veces no puedo evitar mezclarme con todo ese drama o simplemente porque es muy distinto que te vayas de un lugar a que te echen. Más ganas tienes de volver, porque sabes que no eres esperada.
Todo es imposible ahora. Solo por eso lo escribo, recuérdalo.
Estoy en el limbo, en el límite del sí y el no, pero...
¿QUÉ IMPORTA?
Siéntete bien contigo mismo, disfruta recordar mi cara, mis lágrimas. Ríete, porque nunca me sentí tan avergonzada, tan... lejos, tan dispuesta, tan rechazada. Agradécele a "De Saloon" que alguien no pueda dejar de pensar en ti un sábado por la noche.
Y el resto, déjaselo al tiempo, el que hará que me atreva a recordar más y a sentir menos.
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