jueves, 18 de marzo de 2010

Entonces... Ya es otoño

La mirada se me empaña no me explico cómo es que he llegado a este punto. Siempre soñé con que las cosas cambiaran, es más, nada puede ser más distinto en este minuto, en teoría soy otra y sigo aquí, sin poder decir más que: Nada.
Pensé que eran las hojas, pero son los restos de mi propio follaje los que van quedando en el camino y ya no veo el sol.
Si tan solo engañara a alguien con esta farsa.
Duele que en afán de querer ganar la batalla, me esté transformando en un árbol de hojas secas. Duele saber que no es el viento el que me arrebata el abrigo, que no hay otro culpable que el que vi hoy mientras me miraba al espejo.
El frío duele.
La soledad asfixia.

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