Cada vez que estoy contigo es como si me faltara el oxígeno... Pero en el peor sentido que pueda haber.
¿Cómo te lo explico sin ser muy dura?
Tu presencia es espesa.
No hay nada que describa mejor la lánguidez en que dejas mi alma con tus contínuos intentos por arruinarme el día que sobrepasan mi paciencia y la de cualquier otro ser humano. Dejando pasar el hecho de que odio recibir instrucciones, cada vez que caminoa tu lado me parece que avanzo a través del fango y odio esa lentitud. Odio que todo cuato construya contigo se estanque y solo porque no se hizo como tú no quisiste.
No me creo la dueña de la verdad, pero tampoco creo que ese dueño seas TÚ.
Ahora mismo pareciera que exagero, pero es solo porque tengo un poco más altura de mira.

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