De lo que hago, de lo que sueño y lo que respiro mientras me ahogo y pienso: de nada, porque de nada me sirve.
No necesito enumerar, tampoco darte explicaciones, día de mierda, para hacerte ver cuánto te odio. Equivocaciones, lágrimas en la mitad de la calle, mentiras/verdaderas y su ausencia que me pesa en el alma como una bastarda que oprime mi corazón.
¿Es mucho pedirle al tiempo que sea más bondadoso conmigo?
Por último, que se detenga para siempre justo en el momento en que lo miré a los ojos, sonreí...
Y él sonrió de vuelta.
y él sonrió de vuelta... es fuerte como una foto esa frase D:
ResponderEliminarOye, ánimo! Y ya es 22, y el 22 es mejor que el 21 (: