Cada uno de los episodios problemáticos que he pasado tiene raíz en un factor externo. Creo que eso es lo que lo hace cada vez más frustrante, como he dicho antes, ya he llegado a sentirme ineficiente y constantemente ensayando con cosas definitivas, serias. La vida es eso, también lo sé.
Lo que no me gusta es sentir que aún dando todo lo que tengo, no es suficiente.
A Dicción le dije que hay que estar seguro de lo que uno vale. También lo sé.
Quiero ser.
Adivina, eso también lo sé.
Pero de tanto querer, de tanto poner tripas/sangre/corazón, de tanto esforzarme.. Me gustaría tener una pequeña certeza de que podrá ser algún día para mí, que se concrete algo. Ya no sé qué, pero que algo cambie.
No puedo vivir asustada, no puedo ser un gato disfrazado de león, porque si alguien se esmera en descubrir quién soy, lo verá. Soy como el hombre de cristal de Ameliè, tengo miedo constantemente al salir, al hablar, al hacer. No miro a los ojos, evado preguntas y sigo sonriendo porque he servido lo que soy en un plato y no ha bastado, y me desarmo con facilidad y... Me cuesta tanto, tanto vivir.
No por las cuestas, tampoco por las pestañas hechas goteras.
Porque aún intento convencerme de que tengo 18 años y estoy aquí, usando el oxígeno que quizás a ti te corresponde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario