De pronto me siento cansada, pero hay que seguir caminando. Respiro profundo una y otra vez, tratando de llenar mis pulmones con algo de esperanza.
Tic, tac, tic, tac...
Maldito tiempo, deseo ahora haberte escuchado cuando te burlabas de mí. Maldita la hora en que he tenido que implorarte que te detengas. Oigo una risa a lo lejos y suspiro. Sé que no hay más remedio. Estoy en medio del puente y... No hay nadie que pueda indicarme el camino. Dios, tengo que lamentarme de nuevo no haber hecho caso. Deseo tanto saber si el mundo se acaba al final del puente, hay tantas cosas que he querido decir, tantas otras que he querido callarme... Y aquí estoy, cuando nunca pensé que llegaría tan lejos. Es más, estoy en este lugar, en medio de mis sueños y no pienso retirarme. No voy a darme por vencida... ¡Pero no puedo evitar sentirme disminuida!
Tengo miedo.
¿Tan grave es?
No sé qué voy a hacer si no lo logro.
¡Esfuérzate más!
No quiero que me presionen.
Asume...
¡Déjenme sola!
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